Sobre dúos dinámicos en “Las Malas Juntas”

16/12/2011 2 comentarios

Recientemente he caído en cuenta de que varios de mis filósofos favoritos escribieron libros a dúo: Adorno con Horkheimer, la Dialéctica de la ilustración; Deleuze con Guattari, El Anti Edipo; y menos famosamente Jean-Luc Nancy con Philippe Lacoue-Labarthe, El título de la letra. La lista no es exhaustiva ni mi interés es crítico: no pretendo aclarar si dichos trabajos fueron escritos a dos o cuatro manos ni el grado de participación de mi autor favorito en la doble autoría o autoría siamesa. Me limito a constatar una preferencia quizá involuntaria y a señalar sus caprichos y peculiaridades.

Para seguir leyendo la nota, lo invito a visitar el No. 16 de “Las Malas Juntas”.

Sobre la fe en la poesía y la literatura…

11/11/2011 2 comentarios

Seamos claros: no es asunto de cambiar el terreno de “rescate”, de los “dioses” a la ciencia [o la poesía]. No es asunto para mí de decir: no son los dioses los que pueden salvarnos, sino las ciencias [o la poesía o el arte o la literatura]… Con mucha frecuencia, la ciencia, e incluso mucho más la tecnología [o la poesía], son experimentadas como formas de salvación y se vuelven objetos de fe, cuando no de adoración. E incluso cuando se las opone a la “irracionalidad” de la fe, ellas perpetúan sus más persistentes presupuestos, como la búsqueda de eternidad, permanencia e identidad… En contraste con la positivista y piadosa celebración de la física [o de la poesía] …, para nosotros es asunto, en consecuencia, de eludir conjuntamente el vocabulario de salvar y rescatar: no necesitamos ser salvados, porque ni hemos pecado ni hemos sido abandonados.”

Miguel de Beistegui en Truth & Genesis.

Mis comentarios se limitan a las adiciones entre corchetes.

Sobre la intolerante ayuda de los creyentes

29/10/2011 3 comentarios

La tolerancia es una virtud social más que religiosa. Una mente con amplio punto de vista sobre las creencias privadas sin duda contribuye al bienestar de la sociedad; pero es una actitud imposible para aquellos cuya religión personal es fuerte. Porque si sabemos que hemos encontrado el principio clave y rector de la vida, no podemos permitir a nuestros amigos tropezar ciegamente en las tinieblas. Quizá reconozcamos que sin esa clave ellos pueden llevar vidas virtuosas y admirables, pero su tarea se hace innecesariamente dura; es nuestro deber conducirlos al camino verdadero, mostrarles la luz que lo iluminará todo. Las opiniones pueden variar en cuanto a la naturaleza de la ayuda que se debe dar, si la persuasión pacífica y el ejemplo luminoso, o la espada y el auto da fé. Pero ningún hombre realmente religioso puede cruzarse con el descreído y no hacer nada.

Steve Runciman en The Medieval Manichee.

Y ahí reside esencialmente el problema del indiferente: el que los creyentes, ya sean de derecha, centro o izquierda, literarios, filosóficos, religiosos o políticos, no puedan cruzarse en el camino de los descreídos sin hacer nada. El problema es que no haya intolerantes flojos o negligentes.

Irrazonables razones en el escribir y leer

5/10/2011 Deja un comentario

En el origen de toda obra intelectualmente brillante hay razones intelectualmente injustificables. El 17 de febrero de 1846, Kierkegaard publicó las notas de Johannes Climacus a sus Migajas filosóficas. Con ello finalizaba un período de casi cinco años de escritura seudónima, que incluyó libros como O esto o lo otro y también El concepto de la angustia.

Uno los motivos de esa producción febril fue la certeza de una muerte inminente. Kierkegaard estaba convencido de que moriría a los 33 años, es decir, poco después del 5 de mayo de 1846. Tal certeza no derivaba —o sólo derivaba parcialmente— de una fanática o egolátrica imitatio christi, de una indebida comparación con el Redentor, sino de un hecho más cercano y ominoso: sus dos hermanas había muerto a esa edad.

El razonamiento es deleznable —el lazo de sangre, la repetición temporal—, pero por casi cinco años impulsó a Kierkegaard a concretar un proyecto filosófico y literario. No sabemos qué líneas de ese período le debemos. Y así, sabemos que nos asecha en las que Johannes Climacus magnifícamente socava los fundamentos de la dialéctica hegeliana, pero ignoramos en cuáles se mezcla la brillantez intelectual con lo arbitrario y lo baladí del supersticioso temor y temblor a una muerte injustificablemente programada

Necio tirano

27/09/2011 2 comentarios

Nunca nadie es superior ni exterior a aquello de lo que se aprovecha: el tirano institucionaliza la necedad, pero es el primer servidor de su sistema y la primera víctima instituida; siempre es un esclavo el que manda a los esclavos.
Deleuze.

La frase “le tyran institutionnalise la bêtise” también puede traducirse: “el tirano institucionaliza la estupidez”. En ese pasaje de Diferencia y repetición, Deleuze distingue “bêtise” de “bête” (animal), pero uno a veces tiene sus dudas.

Duda melódica

26/08/2011 Deja un comentario
Yo siempre escribo en tono de duda: no sé sostenido mayor.

“I will survive” o el fin del mundo para violín y piano

20/05/2011 2 comentarios

Cada cierto tiempo, se anuncia el tiempo del fin o del fin de los tiempos. Mañana, 21 de mayo, es el preámbulo del Juicio Final, que según un grupo de creyentes tendrá fecha definitiva en octubre. Seguro habrá un momento final, pero mientras tanto recordemos a Gloria Gaynor y su “I will survive” o, más exactamente, una muy irreverente versión para piano y violín.

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