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A dos manos (ii): Wittgenstein y Escher en diálogo a diestra y siniestra

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

¿Por qué no puede mi mano derecha donar dinero a mi mano izquierda?—Mi mano derecha puede ponerlo en mi mano izquierda. Mi mano derecha puede escribir un documento de donación y mi mano izquierda un recibo.—Pero las ulteriores consecuencias prácticas no serían las de una donación. Cuando la mano izquierda ha tomado el dinero de la derecha, etc., uno se preguntará: «Bueno, ¿y luego qué?» Y lo mismo podría preguntarse si alguien se hubiese dado una explicación privada de una palabra; quiero decir, si hubiese dicho para sí una palabra y a la vez hubiese dirigido su atención a una sensación.

Ludwig Wittgenstein.

*Notas relacionadas:
A dos manos….

  1. Carolina
    19/07/2010 a las 1:07 pm.

    Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha.

  2. 19/07/2010 a las 2:23 pm.

    Juegos de manos son de villanos.

  3. Víctor Azuaje
    19/07/2010 a las 11:13 pm.

    Carolina: Lo de “Que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha” lo dice fácilmente un diestro —y algún izquierdoso desprejuiciado—, pero no tanto un ambidiestro, cuyas manos tienen a intercambiar tareas aun sin intención. Mi mano izquierda sabe muchas de la cosas que hace mi derecha y viceversa o al revés. Lo anterior aclara parcialmente un misterio: estemos seguro de que el Cristo no era ambidiestro. Ahora bien, mucha gente verá por esto a los ambidiestros como anticristianos o no cristianos o sin cristo y hasta poco dadivosos. Pero eso es totalmente falso: no hay virtuoso más inconsciente que el ambidiestro, porque da limosna a veces con mano confusa y más veces sin atender a un mandamiento para manos chismosas o envidiosas. Amén.

    Gustavo: Se nota tu alcurnia, inquina y cultura en el comentario: siempre ha sido prejuicio de los nobles, casi siempre por derechos de nacimiento —léase literalmente—, creerse superiores a los ambidiestros, que nacían en las villas y cuyas habilidades con derecha e izquierda originaron el dicho: “juegos de manos son de villanos”, que es decir “los ambidiestros vienen o salen de las villas”, como tú muy bien sugieres malintencionadamente.

  4. Tiba
    20/07/2010 a las 8:08 am.

    Según algunas investigaciones psicológicas, los niños zurdos tienden a ser más inteligentes y creativos que los derechos. Poco se ha dicho sobre los ambidiestros,sin embargo me arriesgo a afirmar que por usar más áreas del cerebro, tenderán a ser personas que piensan “out of the box”, y a buscarle las 5 patas al gato. ¿Te suena Víctor?

  5. Víctor Azuaje
    20/07/2010 a las 9:55 am.

    Tiba: Eso de ser creativo y buscarle las cinco patas al gato es una leyenda producto de la confusión. Yo hace mucho tiempo dejé de buscarle las cinco patas al gato —con cualquiera de las manos—, ya que siempre después de mucho hurgar y manosear y cuando ya pensaba haberla encontrado, el gato me miraba con cara risueña, por lo que yo con mi mano húmeda diestra o siniestra pero no lamida —nunca con ambas cabe advertir—, debía sacarlo de la caja (“out of the box”), y luego regresarlo a la fuerza para que no me siguiera románticamente por la casa, en especial de noche cuando las gatas maullaban afuera y él se empeñaba en que yo le buscara la dichosa —léase literalmente— quinta pata.

  6. Tiba
    20/07/2010 a las 1:09 pm.

    Víctor, tu respuesta me traslada a la sala 3 del Psiquiátrico de Maracaibo, Ave El Milagro,cuando con sorpresa de principiante escuchaba el discurso incoherente de mis pacientes con una alteración clara del llamado lenguaje, semántica y pare usted de contar. Locos les decían muchos, sabios se autodenominaban ellos, hoy no sé si yo vivo con un loco o un superdotado…o un ser que lleva algo de los dos!
    Te amo!

  7. Víctor Azuaje
    21/07/2010 a las 7:47 pm.

    Tiba:
    Y aquí llegamos, como debe hacerse cada vez que se habla de Wittgenstein, de locura y terapéutica. Tal cosa fue normal en el filósofo que hablo de la tarea filosofía como una terapia. En cuanto a la locura —y sin querer fomentar el mito que la relaciona con la creatividad— cambiaré una palabra en una de sus reflexiones: “Lo esencial de cada [locura]… no es realmente que cada uno de nosotros posee su propio ejemplar, sino que ninguno sabe si el otro tiene también esto o algo distinto”. Es decir, para continuar los proverbios, cada loco con su tema. Acepta, sin embargo, que mi algo e ideas distintas todavía te hacen ruborizar y que todavías me aprecias por revelarte el combinatorio palacio de Khajuraho —por razones estrictamente artísticas claro está—, y que ése te parece más interesante que el licuoso “Waterfall” de Esche, artista que originó todo este diálogo. Te amo.

  8. zzzzzzzz
    17/11/2010 a las 1:47 am.

    ¿Bueno, y luego qué?

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