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Deleuze sobre filosofía, Borges y libros imaginarios

Habría que llegar a redactar un libro real sobre la filosofía pasada como si fuese un libro imaginario y fingido. Es bien sabido que Borges descuella en el comentario de libros imaginarios. Pero va más allá cuando considera un libro real, por ejemplo Don Quijote, como si fuera un libro imaginario, reproducido por un autor imaginario, Pierre Ménard, a quien a su vez considera real. Entonces la repetición más exacta, la más estricta, tiene como correlato el máximo de diferencia («El texto de Cervantes y el de Ménard son verbalmente idénticos, pero el segundo es casi infinitamente más rico…»). Las exposiciones de historia de la filosofía deben representar una suerte de cámara lenta, de cristalización o inmovilización del texto: no sólo del texto al cual se refieren, sino también del texto en el cual se insertan. De este modo, tienen una existencia doble y, como doble ideal, la pura repetición del texto antiguo y del texto actual el uno dentro del otro.

Gilles Deleuze, Diferencia y repetición.

  1. 29/06/2009 a las 9:13 am.

    No puedo evitar cierta sonrisa cuando afirma, con tanta seguridad, que “Don Quijote” es un “libro real”. ¿Qu{e diferencia a un libro real de uno imaginario? Y yo insisto: ¿no son todo los libros imaginarios?

    Saludos.

  2. N
    29/06/2009 a las 7:53 pm.

    A Deleuze lo entienden pocos, quizá sólo su madre.

  3. Víctor Azuaje
    1/07/2009 a las 9:04 pm.

    Gustavo:
    En este contexto, libro imaginario se opone a real en tanto no hay versión manuscrita o impresa. Existen ejemplares impresos y manuscritos de El Quijote, no de El jardín de senderos que se bifurcan, de Ts’ui Pên, o de Las cinco formas de la objetividad, de Juan de Mairena. Parecidamente distinguimos nuestras personas, tú o yo, de los ficticios Alonso Quijano y Sancho Panza. Esa analogía señala que los problemas de existencia del libro imaginario son, fundamentalmente, los mismos de otros entes de ficción.

    N:
    Tu frase es contundente y cautivadora y no convincente. En primer lugar, su aplicación es vasta: sospecho que lo mismo podría decirse de Aristóteles, Kant, Hegel y otros filosofos y de sus respectivas madres. Segundo,desconozco la formación intelectual de la Sra. Deleuze, pero creo que ella era la menos indicada para comprender o explicar a su muchacho, aunque se reconozca que Gilles Deleuze era realmente un hijo de su madre a la hora de escribir libros de filosofía. Lo anterior, sin embargo, no expresa ningún chauvinismo: hay mujeres que entienden y explican muy bien a Deleuze, la bella filósofa Claire Colebrook, por ejemplo. En tu caso sé que no hay carencias intelectuales, de manera que de tu contundencia deduzco cierta inquina o resabio contra el huérfano Deleuze.

  4. 2/07/2009 a las 9:03 am.

    Claro, Víctor. Esa diferencia la comprendo. Lo que no veo es la diferencia a la hora de comentar uno y otro.

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