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Sobre formalismos poéticos y técnicos (v)

Debo a Merleau-Ponty mi temprana decepción de la dialéctica sartreana. Una crítica menos afín al proyecto de El ser y la nada no hubiera atenuado mi fascinación. Ppienso aquí en las exactas pero desabridas críticas de Bertrand Russell; Merleau-Ponty, en cambio, demuele de manera excitante. De esa forma señala, sin formular una paradoja, que Sartre propone un modelo esquemático, abstracto, de la experiencia.

A ese modelo, Merleau-Ponty opone las experiencias de la literatura, el arte o las pasiones, en las que hay un lazo entre la carne y la idea. “Estas ideas … no las conoceríamos mejor sin cuerpo o sin sensibilidad; ese sería más bien el momento en que nos serían inaccesibles”. Debemos reconocer, por consiguiente, “una idealidad que no está alienada de la carne”, reconocer la “casi carnal existencia de la idea”. Estemos prevenidos, sin embargo: rehusemos una síntesis de ambos, preservemos la reversibilidad, el quiasmo, de idea y carne.

La reversibilidad o quiasmo, el paso de un extremo a otro, no es por ello contingente en “Quisiera ser un número”. El texto se inicia y termina:

Quisiera ser un número

y no una palabra

descifrar el infinito en un teorema

….

quisiera ser fórmula exacta color primario disolvente chip

cambio los ojos por tarjeta de video

quisiera ser pentium y no mujer

Ya he examinado estos versos; ahora me interesa su cruce o paso. El tema de la llegada al mundo, de la encarnación, se introduce con la imagen del autostop, el desplazamiento voluntario pero supeditado a la decisión de otro. Paso de lo estelar a lo terreno con la imagen del parto:

para no tener que imaginar

que tal o cual estrella me ha parido

atravesar la calle para tomar el bus

sin pensar qué tanto besan mis pies al pavimento

Esta encarnación se opone al deseo extremo (en las dos puntas) del poema: “Quisiera ser un número / y no una palabra / …. / quisiera ser pentium y no mujer”. La oposición no es, como pudo pensarse al comenzar la lectura, entre número y palabra: es entre carne e idealidad: “perder el sueño / por culpa del canal porno”, y en la otra orilla: “desnudar con la mirada a mi amante / adiós a la camisa no que me la quite él pienso”. Oposición entre el Pentium (el cinco hecho materia) y mujer.

Mucho más: el preciso centro del poema afirma su desafío a los extremos: “no por andar buscándole razones a la soledad”. ¿Se creerá simple casualidad que este verso se encuentra a igual distancia, diez versos, del primero, “Quisiera ser un número”, y del último, “quisiera ser pentium y no mujer”.

Ahora bien, este riguroso juego de contrarios puede inducir al esquematismo, a la síntesis o conjugación de opuestos. Aquí cabe entonces recordar a Merleau-Ponty: debemos preservar el movimiento reversible del poema. En esa manera sostendremos su tensión central, el encuentro con la experiencia de una carne que da ejes, profundidad y dimensiones a las idealidades, al número y la palabra.

*****

Las citas de Merleau-Ponty son de Lo visible y lo invisible.

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