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Sobre formalismos poéticos y técnicos (I)

Quizá sea sólo nuestro interés o rechazo lo que convierte a un texto en pretexto, en excusa e introducción para hablar o leer sobre lo que nos cautiva. “Quisiera ser un número” de Natasha Tiniacos me permitirá hablar de temas que me atraen y a veces me repelen, con doble reflexivo.

Hablar, por ejemplo, de la escritura y la técnica o lo tecnológico, tema que no sólo justifica el texto, sino también el que Natasha tenga un blog (Vademécum) y que deje allí una literatura que no por ello sea menor o secundaria, aunque alguno lo sospeche o a otro le desconcierte y así le provoque llamarla. Hablaré entonces de chips, de robots y tarjetas de video, pero aquí habrá que recordar lo que dijo Heidegger acerca de la esencia de la técnica o lo tecnológico, que “tampoco es en manera alguna nada técnico”.

También hablaré de lo formal y lo informal en sus varios sentidos. De lo formal y lo informal en el sentido de lo que se somete a “fórmula exacta” —así lo expresa el poema— y también de lo que se le resiste, de lo formalizable y asistemático, de la fórmula del p y no p (p∧¬ p), del quisiera y no es que pulula en el texto. De lo formal y lo informal en el sentido de lo serio y lo no serio: ¿Cuán serio es escribir sobre o partir de un texto que sólo puedo leer en la red, a pesar de que ya adquirió el prestigio del papel? ¿Cuál criterio de formalidad o informalidad será la medida de esta nota en un blog y sobre otro autor que es —seamos repelentes o informales— también una bloguera?

¿Y que tal si agregamos para complicar el esquema que este poema de una mujer de Maracaibo se encuentra en un libro titulado Mujer a fuego lento, que remite formal o informalmente y de acuerdo con fórmulas no sabemos cuán exactas al famoso verso “fuego lento, fuego de amor encendido”, de una canción y artista maracucha, populares ambas, y que eso probablemente incremente el nivel de informalidad y aun de repelencia?

¿Y, pregunta no menos formal o seria, no es este medio del blog demasiado informal para una nota que se aproxima a la crítica o comentario, pero que tal vez por ello no participe exactamente de ninguno de los dos? ¿No era más adecuado un suplemento cultural o una revista académica?

Por último, lo formal y lo informal nos llevarán asimismo a lo que la poeta intenta dominar y se le resiste, sin por ello ser nosotros mejores o nos vaya mejor en la tarea de dominar sin ser resistidos.

Aquí está el texto, tomado del blog de Leonardo Melero. También puede encontrárselo en el de Miguel Marcotrigiano.

Quisiera ser un número

Quisiera ser un número
y no una palabra
descifrar el infinito en un teorema
sin hacerlo leitmotiv de algún verso vagabundo
haber llegado al mundo en autostop
para no tener que imaginar
que tal o cual estrella me ha parido
atravesar la calle para tomar el bus
sin pensar qué tanto besan mis pies al pavimento
perder el sueño
por culpa del canal porno
no por andar buscándole razones a la soledad
al hambre a la muerte
a veces me gustaría
insultar al sacerdote que me cobra sus minutos de silencio
a lo mejor es para el pan padrenuestro
y desnudar con la mirada a mi amante
adiós a la camisa no que me la quite él pienso
definitivamente
quisiera ser robot y no misterio
quisiera ser fórmula exacta color primario disolvente chip
cambio los ojos por tarjeta de video
quisiera ser pentium y no mujer

De Mujer a fuego lento. Caracas: Editorial Equinoccio, 2006.
Para cumplir con las formalidades: la cita de Heidegger es del ensayo “La pregunta por la técnica”.

  1. N
    1/04/2008 a las 12:21 pm.

    Víctor,

    La primera lectura de este texto no me causó una sensación agradable. Pienso que es muy ambiguo y me hace pensar que su esencia está en lo que no escribiste, lo que me deja un poco a la deriva. No sé, tal vez nos distancie el hecho de que te dedicas a la semiología (supongo), que yo, en este caso, me remito al arte y dejo de investigar literatura, por ser la autora del poema, y sólo sea capaz de percibir un discernimiento a sazón de lo que te repele y que eso me cause un sabor amargo y una leve pero cierta pesadez en los hombros.

    Toda resistencia demuestra un conflicto interno por sobrellevar las ansiedades. Me atrevo a comentar algo anecdótico: sí, me he resistido a muchas cosas porque implica eso es una seducción muy dramática y gratificante. La tenemos todos, nada más natural y trillado, entre la razón y la pasión. Me recordaste que el “blog” ha significado una de tales resistencias y, gracias a este impulso, me di cuenta que el fulano había cumplido su función, que después de dos años se había agotado ese conflicto. Así que vale acotar que mi bitácora llegó a su fin, que más que nunca creo en los formalismos y que tengo al toro agarrado por los cachos.

    Un amigo muy querido me dijo que el lugar de la poesía es un lugar sagrado. Mi cabeza, que se debate entre la investigación y la creación, no había podido entender la idea concreta de su argumento.

    Te dejo la palabra en caso de que quieras iluminar mi limitada interpretación cargada de subjetivismos. También me gustaría que me dieras el dato de la canción popular que mencionas y de la cual no tengo la más mínima idea.

    Un saludo.

  2. Víctor Azuaje
    1/04/2008 a las 3:54 pm.

    Querida Natasha:

    Lamento la sensación. Obviamente mi exploración está inconclusa, y de ahí tu “a la deriva”. Pero de eso justamente se trata: de la manera en que el texto va a la deriva luego de escrito, dejándose llevar por corrientes anteriores y posteriores. Dije que tu texto era introducción y excusa para hablar de lo que nos cautiva, atrae y repele: no escribí que tu texto repele. También dije que no por escribir en un blog, tu escritura sea menor o secundaria. Ambos juicios dejan constancia de mi aprecio e interés por tu trabajo.

    Ahora bien, tu texto toca el punto de lo tecnológico, ese punto que repele a cierta concepción de lo literario, de la literatura como algo serio y formal. De ahí mis referencias a lo que nos repele, en ambos sentidos reflexivos. Nos repele hablar de lo técnico, de la máquina y lo mecánico en literatura. Curiosamente, sin embargo, nos incómoda o repele lo ambiguo en el texto: otro punto que roza tu poema. Me lectura quiere aproximarse a lo tecnológico y a lo formal —en el sentido de fórmula— y a la tensión que percibe en el texto, y de esa manera podré hablar sobre lo formal en la crítica y nuestra incomodidad con la técnica, y sobre los mitos y metafísica que la suscita.

    Entiendo que más que nunca creas “en los formalismos” y que tengas “al toro agarrado por los cachos”.😉. Has dicho que trabajas en tu tesis con la deconstrucción, así que revisé a Derrida para establecer aquí un punto de contacto:

    “el escritor escribe en una lengua y en una lógica cuyo sistema, leyes y vida propios, por definición, no puede dominar absolutamente su discurso. No se sirve de aquéllas más que para dejarse, en cierta manera y hasta cierto punto, gobernar por el sistema. Y la lectura siempre debe apuntar a una cierta relación, no percibida por el escritor, entre lo que él impone y lo que no impone de los esquemas de la lengua de que hace uso. Esta relación no es una cierta repartición cuantitativa de sombra y de luz, de debilidad y de fuerza, sino una estructura significante que la lectura crítica debe producir.” (Producir es una palabra crucial en el ensayo de Heidegger al que aludiré en la exploración de tu texto.)

    Enfatizo: no se trata de demostrar la debilidad o fuerza del poeta, sino de producir una estructura significante que no (se) limita al texto —para imitar los formalismos de los derridianos—: esa estructura debe incluir las convenciones de lo que atrae y repele, de las inclusiones y exclusiones críticas y poéticas.

    Dentro de esas estructuras y relaciones surge mi referencia a la canción de Lila Morillo, “ Fuego lento” (el enlace te permitirá escucharla, leerla y tocarla en cuatro, referencias que espantán a algunos.) Menos que determinar las fuentes de tu texto, apunto al hecho de que la relación puede establecerse entre dos textos y dos mujeres de una misma ciudad. Cuáles leyes o estructuras permiten establecerla es lo interesante, aun si no hallamos respuesta. Formular esa relación no menoscaba tu texto: señala los múltiples hilos que teje.

    Con afecto,

    Víctor

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