Inicio > Teosofemas > Ateos, creyentes y Borges teólogo

Ateos, creyentes y Borges teólogo

En relación con Borges como teólogo, no hay diferencia entre creyentes y ateos sinceros: ambos sospechan de su virtuosismo exegético y doctrinal. Al creyente sincero lo escandaliza y al ateo sincero lo inquieta.

El creyente se opone a la postura intelectual de Borges porque, primero, escudriña las doctrinas y los dogmas con el ánimo de quien los encuentra “admirables y curiosos designios de la imaginación de los hombres”. Borges se interesa por los temas de la fe, pero prescinde de ella. Su actitud es distinta a la de los creyentes, quienes —asegura Borges— “creen en un mundo ultraterreno, pero… no se interesan en él”. A él en cambio, dice, le “occure lo contrario; me interesa y no creo”.

El creyente también rechaza el uso de los nombres de Dios, que el fondo incrédulo de las especulaciones de Borges hace obviamente inaceptable. Recuerda las palabras del tercer mandamiento de la Ley —“No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano”— y acusa a Borges de impiedad.

Al ateo sincero lo que le perturba es que un incrédulo considere una exigencia intelectual el dominio de las Escrituras y su interpretación ortodoxa. Opina que tales veleidades con la Biblia, el Corán, la teología y la metafísica minan un asunto tan serio como el combate contra la superstición. Preferirá a Nietzsche o a Cioran, a quienes por un mal entendido —ser hijo de pastor o de obispo otorga mayores credenciales para la rebelión— considera inequívocos luchadores contra Dios.

En esta última actitud, sin embargo, se nota el mismo escrupuloso respeto por el tercer mandamiento. Cabe recordar el comentario del Dr. Hertz, quien apunta que ‘en vano’ (en hebreo ארשל) significa literalmente por vanidad o por falsedad, y que ello indica que el nombre sagrado no debe ser usado para nada que sea irreal o sin fundamento, insincero o frívolo. De igual manera, un ateo sincero no consiente o entiende el mero interés especulativo en Dios y las doctrinas.

El que he llamado aficionado a la teología, por su parte, está igualmente alejado de la irreverencia o del fervor. Su intención es comprender. Sabe que el examen de la Trinidad o de la predestinación, de los tormentos del Cristo en la cruz o del resto de los hombres en el infierno, no exige el desgarramiento de un alma separada de la gracia o el suplicio de quien trata de hundirse en ella, ni el resentimiento infantil contra un Dios que nos defrauda ni el convencimiento fervoroso de su inexistencia. Su ideal como exégeta fue trazado por Borges en su descripción del árabe Omar Khayyán, quien, aunque no era creyente, sabía “interpretar de un modo ortodoxo los más arduos pasajes del Alcorán”.

El ideal de comprensión intelectual del pensamiento teológico —es decir, de la teología como aventura del pensamiento— puede ser indignante o sospechoso para el creyente o ateo sincero, pero no es paradójico o contradictorio para el aficionado a la teología: él ha aprendido de Borges que “todo hombre culto es un teólogo, y para serlo no es indispensable la fe”.

  1. Flor
    16/03/2008 a las 12:46 pm.

    Me pareció interesantísimo tu texto, estaba buscando precisamente ésta información y fue un buen pantallazo para empezar a comprender el tema. Ojalá conociera los pasajes de “Alcorán” -que no identifico, aunque me remite al Corán, jeje-, así podría disfrutar más del Rubaiyat.
    Añadido a favoritos. Nos estamos viendo.

    Flor-.

  2. Víctor Azuaje
    25/03/2008 a las 9:12 am.

    Flor:

    Gracias por tu visita. Alcorán es, efectivamente, el otro nombre para el Corán (literalmente Al-Corán es El-Corán). La cita de Borges la encuentras en «El enigma de Edward Fitzgerald», del libro Otras Inquisiciones.

    Suerte.

  3. 10/09/2008 a las 2:51 pm.

    Interesantísimo artículo y blog que como excepción a la regla casi general, merece seguirse.

    Enhorabuena, una gota de pensamiento, ilumina más que un millón de barriles de petróleo.

  4. Anónimo
    6/06/2012 a las 4:26 am.

    Querido amigo, quisiera saber de dónde sacaste esta cita: ““todo hombre culto es un teólogo, y para serlo no es indispensable la fe”. Agradezco tu información.

  5. Víctor Azuaje
    6/06/2012 a las 7:50 am.

    Está en el ensayo “El enigma de Edward Fitzgerald” del libro Otras inquisiciones.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: