Sobre la intolerante ayuda de los creyentes
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La tolerancia es una virtud social más que religiosa. Una mente con amplio punto de vista sobre las creencias privadas sin duda contribuye al bienestar de la sociedad; pero es una actitud imposible para aquellos cuya religión personal es fuerte. Porque si sabemos que hemos encontrado el principio clave y rector de la vida, no podemos permitir a nuestros amigos tropezar ciegamente en las tinieblas. Quizá reconozcamos que sin esa clave ellos pueden llevar vidas virtuosas y admirables, pero su tarea se hace innecesariamente dura; es nuestro deber conducirlos al camino verdadero, mostrarles la luz que lo iluminará todo. Las opiniones pueden variar en cuanto a la naturaleza de la ayuda que se debe dar, si la persuasión pacífica y el ejemplo luminoso, o la espada y el auto da fé. Pero ningún hombre realmente religioso puede cruzarse con el descreído y no hacer nada. Steve Runciman en The Medieval Manichee. |
Víctor Azuaje, venezolano.