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Fantomas: el truhán elegante

Para Luis Moreno Villamediana,
Gustavo Solórzano y
Gustavo Valle,
Fantomas de librerías.

En este mes de enero se han cumplido 40 años de la historieta quincenal de Fantomas. Previamente y en distinto formato, lo habían admirado Guillaume Apollinaire, Jean Cocteau y Blaise Cendrars, quien llamó a la obra de Pierre Souvestre y Marcel Allain “la Eneida moderna”. Reminiscencias de Ulises se hallan en la versión gráfica, pero más aún de Raffles, el menos homérico héroe inglés de Ernest William Hornung.

Como Raffles, “La amenaza elegante” domina las técnicas del despojamiento limpio y sin huellas. Hurtar una obra de arte o una fórmula científica tiene el carácter análogo de los objetos robados: requiere una aproximación estética e intelectual. De allí que FantomasFantomas notifique previamente a la policía de su propósito y objetivo: introduce así un elemento más en la composición o problema. Este elemento debe ser, además, eliminado o esquivado con efectos o recursos mínimos pero enérgicos: no la muerte, sino la inconsciencia por golpe de kárate o llave de judo, y mejor todavía la elusión por paso imperceptible: caminando sobre los cables de la corriente eléctrica, por ejemplo. Ser atrapado es entonces, para Fantomas, una necesidad de la trama, no una falla del intelecto.

Por otra parte, sus objetivos no los determinan necesariamente razones económicas. Alguna vez un millonario deja como herencia a un manicomio una pintura de El Greco; Fantomas lo considera un desperdicio y se la apropia.

“La amenaza elegante” es o fue para muchos un modelo de lector. Si se retira por un año —después de haber salvado al Louvre—, su ocio incluye escenas de cómodas lecturas. Éstas se reflejan en sus globos de pensamiento: el Capitán América o cualquier otro héroe exclamarán repetitivamente “¡Cáspita!”; el nuestro elige sus interjecciones mentales: “¡Barca de Caronte!”, “¡Por Freud!” o “¡Por Stoker!” —pensamiento obvio de quien en ese momento se enfrenta a unos zombies.

Quizá las lecturas alimentaron en el primer Fantomas su más atractivo rasgo estilístico: los silogismos irónicos:

ese razonamiento lo hace una persona inteligente y quien lo raptó a Ud. es un imbécil.

Las lecturas contaminan asimismo a los narradores, quienes no ahorran espacio para añadir información enciclopédica. Fantomas menciona a Henri Cristophe y una viñeta explica:

(1767-1820) Esclavo que se convirtió en emperador de Haití, de 1807 a 1820, en que se suicidó al no poder dominar una insurrección.

También los impulsan a brindar razones menos estilísticas que prácticas para abstenerse o ser prudente con ciertos adverbios y pronombres:

No debe hablarse en términos absolutos como nunca, siempre, todos, nadie… porque generalmente hay alguien que va contra la opinión mayoritaria.

Señalo, por último, que este primer número quincenal fue tal vez el que influyó en Julio Córtazar. Lleva por título El día que Fantomas conversó con los magnates más grandes del mundo. Aquí, nuestro héroe defiende de empresarios malévolos a un científico que descubre una fórmula para sustituir la gasolina. Cortázar después escribiría su Fantomas contra los vampiros multinacionales, en los que mezcla ese motivo inicial con las posteriores y menos intelectualmente desafiantes incursiones de zombies, monstruos y extraterrestres. De esa aventura no cómica extraigo el anuncio de lo que todavía espero:

¡Vea a FANTOMAS en apuros, entrevistándose con los más grandes escritores contemporáneos!

*****

Los interesados en comentarios sobre historietas, caricaturas y comics pueden revisar estas notas y subsiguientes discusiones:

Lea de Julio Cortázar Fantomas Contra los Vampiros Multinacionales.

* Notas relacionadas: La muerte de la novela (una de vaqueros).

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  1. 27/01/2009 en 2:22 pm. | #1

    Hola, Víctor, y gracias por la dedicatoria, jeje…

    Ahora sí nos dejaste hechos a los dos Gustavos. Al menos yo, me siento comprometido a colaborar con estas exégesis sobre cómics. Debo aclarar, una vez más, que tendría que recibir ciertas libertades, para expresarme más bien sobre algún producto de la televisión o el cine (aunque haya llegado allí vía cómic).

    Aunque pensándolo bien, debería recurrir a los textos de Enid Blyton, o a las aventuras de “Los Gemelos”, “Los Hollister”, “Gilles” o “Puck”. ¿Alguien las leyó de niño? (¿o de grande?).

    Recuerdo que muchas Navidades, esos no faltaban entre mis regalos. Tal colección de libros, bastante considerable, duerme el sueño de los justos en la biblioteca de mi familia. Poco a poco los fui cambiando por Kafkas y Dostoievskis que hurtaba de esa biblioteca, para ir formando la propia en mi cuarto, y que hoy constituye la mitad de mi ínfima colección.

    Creo que debería rendirles el honor que se merecen e ir a rescatarlas, cual Fantomas librero.

  2. Víctor Azuaje
    27/01/2009 en 10:55 pm. | #2

    Gustavo, el de Asterión: nos debes la nota sobre los mencionados comics, que Luis insinúa que inventaste para obligarte a escribirla. Alguna vez los vi por ahí, pero reconozco que eran algo inocentones para mi gusto, ya pervertido por “Fantomas” y “Lucifera”.
    Gustavo el cuatrero nos debe una nota de este estilo y temática.
    Finalmente, habrás notado que se exige desde varios sitios que nos expliques o narres la aventura del Corominas. No toleraremos excusas malolientes.

    Carolina: ¿acaso Gustavo, el de Asterión, no te ha mostrado su fidelidad? ¿Piensas quizá acusarlo de fraudulentas etimologías?
    Gracias por el dato de Onetti. Una razón para que esté en mi santuario.

    Luis: Repito mi admiración no sólo por tus proezas y por tu humildad, pero ya es hora de que abandones el empeño de atribuírmelas. (Especialmente ahora que te acompaña la postiza cara decente de Carolina: yo carezco de compinche.) No se diga más sobre el texto de Cortázar, con el perdón de la compinche.

  3. Carolina
    27/01/2009 en 10:01 pm. | #3

    Y espere en “La Casa de Asterión” su versión costarricense del Corominas.

  4. 27/01/2009 en 10:08 pm. | #4

    Carache, Víctor, se agradece la adulación y el recordatorio de ese otro cumpleaños. Del Fantomas de historietas conozco menos que de los otros birladores de los que hemos hablado, entre ellos tu persona. Pero eso sí, una de mis películas favoritas es “Fantomas”, de Louis Feuillade, hecha en 1913. Un ladrón de los buenos, como Raffles y los otros. Nada que ver con esa cosa estiradísima e insoportable de Cortázar (tan pagado de sí mismo en sus últimos 20 años); nada cómica esa aventura, es decir: un fracaso. Será por eso que de niños, a la hora de jugar a los ladrones y policías, siempre elegí el bando de los primeros; es mejor la compañía de “la amenaza elegante”, la de verdaíta.

    Y a ver si Gustavo nos ilustra un poco sobre esos textos, que me suenan apócrifos…

  5. Carolina
    27/01/2009 en 10:24 pm. | #5

    Víctor, alguna vez Juan Carlos Onetti contó que le encantaba leer Fantomas, pero que para hacerlo debía caminar unos cuantos kilómetros hasta la casa de un tío que se los prestaba. La condición impuesta era que le prestaba sólo un ejemplar, el cual debía devolver en buen estado, para poder obtener otro.
    Ahora, me dijeron que hay una versión costarricense del Corominas, escrito por un Fantomas librero. ¿Alguno de ustedes la conocen? Dicen que es una buena historieta, pero yo no sé, habrá que esperar…

  6. 27/01/2009 en 10:31 pm. | #6

    Esa historieta del Fantomas tico también me tiene en ascuas. Estoy seguro de que requiere “una aproximación estética e intelectual”, como dice Víctor que acometía sus crímenes el otro Fantomas. Yo creo que es por eso que el relato se ha tardado, Gustavo debe estar todavía viendo a ver cómo lo embellece. Esperemos que no nos salga con lo de la versión digital, como ya le advertimos que NO hiciera.

  7. 28/01/2009 en 10:24 am. | #7

    Creo que me he comprometido más de la cuenta, ahora sí tendré que ver cómo le hago.

    Sí les digo una cosa: los secretos de librería se irán conmigo a la tumba. ¿Acaso pretenden que revele mis métodos? Sigan soñando, ilusos.

    Víctor, cierto, esos títulos que menciono, y que no son apócrifos, vaya el guión para el conde de Villamediana, eran ingenuos, pero qué le iba a hacer, yo tenía diez años. Eran esas historias absurdas de chiquillos jugando a detectives y que siempre terminaban por resolver todos los misterios y meter a los malos en cintura.

    Y bueno, a ver por dónde sigue esto, porque un rato afuera y ya me rezagué con los comentarios.

  8. Carolina
    28/01/2009 en 10:34 am. | #8

    Al parecer lo del muchacho de Costa Rica era puro cuento. Él dice que no va a revelar su secreto. Para mí que le da pena (vergüenza) decir que su gran acrobacia fue llevarse una versión digital (en esto Luis y Víctor deben coincidir conmigo). ¡Reflauta, exijo una explicación!

  9. 28/01/2009 en 12:10 pm. | #9

    Épale, Víctor, gracias por esa dedicatoria fantómica, y por ese truhán elegante que nos regalas del que, debo reconocer, poco sé. Y es verdad, ahora me (nos) pones en el brete de garrapatear algo, y lo primero que se me ocurre es desempolvar a Alex Ponex, pero también pienso, ondas hertzianas de por medio, en la Señorita Cometa o Fantasmagórico, que me daba un miedo terrible, aunque debo confesar una particular debilidad hacia Archie, que es como la iniciación de la socialización, y donde busqué estrategias para ligar con las chicas, casi siempre con desastrozos resultados.

  10. Víctor Azuaje
    28/01/2009 en 12:13 pm. | #10

    Gustavo:

    Coincido con Carolina (¿o con Luis? ¿o el otro Gustavo? ¿o será con Natasha?), te encuentras en la obligación de revelar el secreto o inventarlo (que para el caso es lo mismo): o nos dices cómo sacaste a Corominas o te degrado en mi panteón (no pantalón, léase bien) y reinstaló a Luis —el impresor ahora encompinchado con la cara de yo no fui— en el trono para dejarte a su derecha (sólo déjame saber cualquier preferencia política y te pasó a la izquierda), y quién sabe si no te dejó de simple monaguillo, que ya hasta Natasha nos salió émula del Fantomas de Maracaibo.

  11. 28/01/2009 en 12:33 pm. | #11

    Me uno al clamor popular de los ilusos: !tocayo, a confesión!

  12. Víctor Azuaje
    28/01/2009 en 1:14 pm. | #12

    Gustavo Valle:

    A mí de la Señorita Cometa, me gustaba la minifalda. Fantasmagórico también fue conocido como Fantomas y Fantaman (en portugués). El doctor Cero siempre estará entre mis villanos favoritos. Esta serie era lo más cerca del gótico que podíamos estar a esa edad —descarto de este catálogo al medroso Scooby Doo. ¡Ceeeerooooooo!

  13. 29/01/2009 en 6:54 pm. | #13

    Ese Doctor Cero es también uno de mi desgraciaos favoritos, aunque su forma de pronunciar su nombre me daba menos miedo que la risita de Fantasmagórico. En cuanto a Archie, también lo tuve en mi panteón. Recuerdo de esos días la disyuntiva: ¿Betty o Verónica? Eran tiempos inocentes, Víctor, no te vas a burlar: por mi imaginación entonces no cruzaba la idea de un menage à trois.

  14. Víctor Azuaje
    29/01/2009 en 7:57 pm. | #14

    Gustavo Asterión, Gustavo el cuatrero y Luis:

    Me han salido de un zanahoria que no entiendo cómo llegaron a la edad adulta. Por lo menos Carolina devoraba Lolita, con lo cual los rebaja a lectores de Barney. ¡Betty o Verónica objetos de veneración! ¿Es que nunca oyeron como mínimo de Modesty Blaise o Barbarella? Y hablo no sólo de sus versiones gráficas, sino de las cinematográficas con Mónica Vitti y Jane Fonda. ¿Es que no los dejaban salir al centro de la ciudad, donde los menores de edad podían hojear cualquier cosa?

    Asterión: Carolina solicita tribunal disciplinario si no cantas, homéricamente o de otra manera, la hazaña del Corominas.

  15. Carolina
    29/01/2009 en 8:46 pm. | #15

    A mí me da como “cosita” la declaración del dizque cuatrero, esa en la que admite haber usado las técnicas de Archie para tratar de pescar algún amor. Yo me pregunto: ¿qué técnicas amorosas se pueden aprender del pelirrojo Archie, del perezoso Torombolo y del pesado de Carlos?
    Yo creo que a Luis no le gustaba ni Verónica ni Betty. A él le gustaba y le sigue gustando la Señorita Canuta.

  16. 30/01/2009 en 8:27 am. | #16

    A ver, a ver: en primer lugar yo entiendo por “cosita” otro asunto. Luego, confesar el beta-caroteno que todos tenemos dentro no nos hace menos galantes ni más tímidos, lo cortés no quita lo bailao, y la verdad es que prefiero la minifalda de Verónica que la de la señorita cometa. El fetiche jardín japonés de Víctor no es mi fuerte (por lo menos no en esa época) Y bueno… ya sabía yo: todo esto iba a ir a parar directo al embudo de Freud, del que no pueden salir quienes se saltaron ciertos pasos previos.

  17. 30/01/2009 en 9:55 am. | #17

    Secundo a Gustavo, compañeros. Fuimos carajitos, y justo por serlo iniciamos adecuadamente nuestro camino a la edad adulta. Además, debo recordarle a la audiencia que Víctor nos lleva una pila de años; si él no se hubiera babeado con Barbarella justo en la época en que otros le pillábamos la minifalda a Verónica y canturreábamos “oh sugar, oh honey honey/you’re my candy girl/and you got me wanting you” ”, pues la cosa, o cosita, habría estado muy mal. No es lo mismo nacer a comienzos de los 60 que en la segunda mitad, oh secuaces. Para el tiempo en que uno tarareaba esas palabras sin saber siquiera lo que decían, Víctor ya estaba haciendo el servicio militar, con las implicaciones que eso pueda tener (¡joder, que uno ha visto películas!). Así que vamos a respetar las diferencias generacionales.

    Y a Carolina le digo que no me gustaba la señorita Canuta, del gremio docente mi favorita era Jacinta Pichimahuida.

  18. Carolina
    30/01/2009 en 10:41 am. | #18

    Víctor, te dijeron viejo (bueno, Luis te dijo viejo). Y los dos (Gustavo y Luis) siguen admitiendo su amor por las muchachas de Archie. Agarra tu “cosita” en el jardín japonés, yo que tú la agarraría contra Luis que últimamente se ha vuelto muy instigador. Y bueno, ya que todos estamos exponiendo nuestra ropa sucia, debo confesar que me gustaba Koyi, el de Mazinger Z. Ay, ya, no la vayan agarrar conmigo.
    ¿Quién es Jacinta Pichimahuida?

  19. 30/01/2009 en 11:46 am. | #19

    1. Exijo que Víctor encuentre una forma de que podamos seguir los comentarios por correo. Ya hasta se me había olvidado el clamor popular para mi linchamiento (la cochina envidia) que había pr aquí.

    2. Si Víctor es viejo, yo soy un infante, porque de Archie nada, así que no me metan eso.

    3. Con lo que sí concuerdo es con Mazinger Z. ¡Brillante, genial! Lo vi todas las veces, y hace un año lo volvieron a pasar y volvi a verlo. Yo no estaba tanto enamorado de Sayaka como de Afrodita, Diana y Minerva (¿gynorobofilia?).

  20. 30/01/2009 en 11:48 am. | #20

    4. Oops. O Víctor recién lo puso o yo jamás lo vi. Ahí abajo está la casilla de “Notify me…”

  21. 30/01/2009 en 11:50 am. | #21

    Carolina: yo tampoco vi Jacinta Pichimauida. La vi en su segunda versión argentina: “Señorita maestra”.

  22. 30/01/2009 en 1:32 pm. | #22

    No dije que Víctor era un viejo, así, sin más, oh cizañera Carolina. Simplemente indiqué que Víctor es mayor que nosotros, sus víctimas, y eso es irrefutable. Lo bastante mayor para considerar que la audiencia de Mazinger formaba parte de una juventud rebelde que él sólo podía contemplar de lejos, con la indulgencia de un señor ya casi jubilado.

  23. Víctor Azuaje
    30/01/2009 en 1:33 pm. | #23

    A todos: ¿quién le dio whiskey adulturado a Gustavo el Asterión? No puede seguir los comentarios, no sabe si los repite aquí o en otro blog —ya he tenido que borrarle varios junto con los hipos y el bamboleo— y no puede contar en hexámetros como pilló el Corominas, que Lluis y Luis sospechan digital. Por otro lado, oficialmente destronamos al Asterión y reinstalamos hasta nuevo aviso a Moreno Villamediana como el más truhán de toda esta nuestra pandilla.

    Luis, y por añadidura Gustavo el cuatrero: ¿argumentos falaces a mí? Luis menciona sin empacho que ha visto “Fantomas”, “de Louis Feuillade, hecha en 1913″, y no por eso yo asumo que era mayor de edad en esa fecha. La mísera diferencia de tres años entre tú y yo o vos y mí, no justifica la niñez recluida y betacaroténica tuya y del cuatrero, de concupiscencia limitada a cambiarle los ángulos o ponerle el ventilador o colocar las hojas contra un bombillo de lámparita de noche a la revista de Archie para ver si se levantaba la falda de Betty o Verónica o si les hacían rayos X o les descifraban el Rorschach o encontraban el canal aquel de que hablaron Jung y Freud, maniobras no sólo ingenuas por creer que el papel lo aguanta todo, sino que omitían el hecho de que a ambas, Betty y Verónica, sólo las distinguía el corte y color del pelo —apuesto que la igualdad de trazos no la notaron nunca Uds. chicos ingenuos. ¿Cómo les quedó el ojo? o como va siendo costumbre ¿ar yor aiz Ok?

    Para que vean de lo que se perdían, los remito a la siguiente dirección, aunque quizá lo que vean sea todavía fuerte para Uds. Cuando regresen ya maduros del sitio en cuestión, el Gustavo podrá actualizar sus truquitos adolescentes.

    Carolina:

    ¿Qué sería del mundo sin mujeres como tú, que apreciaban a Kabuto, mientras otros suspirábamos por la poderosa Afrodita y sus adorables cohetes, mientras otros se limitaban a la Srta. Canuta y la Pichimauida, cuyo nombre lo dice todo?

    PD: ¿te parece suficiente lo de Luis y Gustavo el cuatrero o les seguimos dando?

  24. Carolina
    30/01/2009 en 1:50 pm. | #24

    ¡Lucifera!, está buena esa muchacha. Lástima que tenga pelos en los “sobacos”. Víctor, creo que Luis aún no debe ver ese material, todavía no está preparado.
    Y buscando encontré la escena más “porno” de Archie, Verónica y Betty: http://elcoleccionista.iespana.es/peqarchie2.jpg
    Espero que la disfruten.
    P.D. Asterión al banquillo. El tribunal debe reunirse para saber cuál será su destino luego de la afrenta.

  25. 30/01/2009 en 2:15 pm. | #25

    ¿Tres años? ¿Te atreves a decir que entre ambos sólo median tres míseros años? Para decirlo gráficamente, ya vos sabías lo conveniente que era el cerrojo de la puerta cuando yo apenas alcanzaba a tocar el picaporte: entre una acción y otra deben transcurrir casi seis años, compadre, toda una vida. Pero le haces honor a tu nombre, oh victorioso. Reconozco tu estatura. Hay que decir públicamente que en su adolescencia no sólo leía Víctor las hazañas de la hembra exquisita Lucifera, sino también los tratados de Aristóteles y Cicerón, la Rhetorica ad Herennium, la lógica de Boole y de Wittgenstein, el insustituible manual de Lausberg… Su elocución es incomparable, de allí que yo me dé por vencido y diga: ¡Salve! No doy más, lidiar más de 20 años con su genio me ha agotado. Amáñense como puedan por sí mismos, compañeros secuaces. Yo me voy a leer a Monterroso, cuya obra me fue descubierta por la preclara inteligencia de Víctor Azuaje. ¡Aleluya!

  26. 30/01/2009 en 2:26 pm. | #26

    Sólo dos cosas:

    1) La verdad que está bien buena tu Lucifera, Víctor. Un primor la niña.

    2) Desconocía esa versión pop de “Desayuno en la hierba” que nos ha obsequiado Carolina.

    !Y ya! !Dejen de joder y pónganse a trabajar!

  27. Carolina
    30/01/2009 en 2:40 pm. | #27

    Estoy de acuerdo con la autoritaria sugerencia de Gustavo Valle. Sólo le recomendaría que usara otro verbo que no sea “joder”. Se imaginan si por aquí viniera Lluís Salvador, qué pensaría de nosotros y de la Lucifera y hasta de la Señorita Canuta.

  28. Víctor Azuaje
    30/01/2009 en 6:13 pm. | #28

    Ya que todos los interesados han visto a mi inolvidable Lucifera, y a petición de Carolina he borrado el enlace: según parece, Luis todavía está con los ojos abiertos, pegado a la silla y dándole click, click, click para ver a la súcuba, pero es hora de que vaya a comer.

    Moreno Villamediana es astuto: no me llama viejo, sino que me describe como “parte de una juventud rebelde que él sólo podía contemplar de lejos, con la indulgencia de un señor ya casi jubilado”.¡Y luego dice que mi elocución es incomparable, como si pudiera acercarse a la suya!

    Con respecto al Asterión, ya lo destronamos. Propongo ahora como penitencia, que esbocemos hipótesis sobre los hechos de los que se ufana.

    Digo, detallando la idea de los L(l)uises, que Asterión hurtó el Corominas no de un tomo o cinco en papel, sino de archivo comprimido zip o rar, y que la media roja la tenía en la cabeza porque después de jugar fútbol se había lavado el pelo.

    Luis, Carolina, Natasha y Gustavo el cuatrero, ahí les dejo eso. Todos pueden comenzar la letanía con “Digo que…” o algo por el estilo.

    Noten, por lo demás, que se han agotado todas las estrategias de la cordura en estos posts de comiquita, comic o historieta: Luis intentó el humor; Carolina, la cortesía; Natasha, la amenaza; y yo, la adulación: le dediqué el post a la mayoría de los saboteadores, intentando prevenir sus comentarios distraídos, pero ni eso los detuvo, a ellos y a la cizaña de Carolina. ¿Cuáles serán las estrategias del cuatrero o del Asterión? ¿Los salvarán acaso de la hostilidad y los despropósitos de la pandilla? ¿Quién será el próximo cizañero? ¡No se pierdan el próximo episodio de esta dislatada serie!

  29. 30/01/2009 en 8:25 pm. | #29

    Está bien, Víctor, creo que ustedes ganan. Ciertamente ya no pretendo recuperar lo que una vez fue mío, ese trono del malevaje, pero al menos muestren un poco de magninimidad. Además, tampoco sería sano ni prudente que deje a sus mentes la imaginación de hipótesis y demás artificos sobre el modo en que logré salir con un Corominas entre las medias.

    Aquí va el relato, aunque creo sinceramente que finalmente no hará más que defraudarlos, com cualquier truco.

    Tenía bastante tiemo de planear el hurto, pero más aún me tomó realizarlo. Primero, me aseguré de ubicar la obra en cuestión diferentes librerías, y para mayor seguridad, logré que un par más la adquirieran sin compromiso. Después de eso, todo era cuestión de tiempo, perseverancia, paciencia, templanza y demás virtudes.

    El truco, sencillo en cuestión, requería una dosis de cuidado. La idea era ir etimología por etimología, una por una, cada día. Con destreza practiqué durante meses en casa el arte de rebanar hojas y deshojar libros. Debo decir que hube de realizar sacrificos acordes con la empresa. Por ejemplo. “A la búsqueda del tiempo perdido” y “El hombre sin atributos” fueron los conejillos de indias. Cortaba palabras, medias hojas, hojas enteras, cuartos, a veces hasta letras sueltas. Y así, cuando me sentí preparado para acometer semejante logro… empecé.

    Iba a las librerías, como si nada, con gorra, con lentes, hasta pelucas y otros postizos llegué a usar; daba una vuelta, echaba un vistazo, hablaba despreocpadamente con los dependientes, y me escurria entre estantes y empezaba mi labor.

    La idea era no ir todos los días a la misma librería, bajo riesgo de ser descubierto, sobre decir. A veces lograba llevarvarias hojas, a veces solo media etimología. También, se trataba de no deshojar por completo un volumen, para no dejar evidencias. Por lo demás, a los libreros los tiene sin cuidado Corominas, así que a veces metía hojas blancas para hacer bulto y que no se notara nada.

    Pasaron seis años y medio. La crisis en el país aumentó, algunos libreros cerraron, otros se dedicaron al feng shui y los más a lo que usualmente vende una librería grande: libros de recetas y volúmenes carísimos de penes de editorial Tachen.

    Y así, a pesar del desgaste, de la pérdida de un perico y el abandono de dos parejas, hartas con lo que llamaban “obsesión”, di por terminada mi tarea fuera de casa.

    Ahora vendría el timepo de la cosecha, pegar nuevamente todas las piezas. Era problémático, porque una de mis ex (o el perico, ahora no sé cuál) las desordenó en venganza. Pero bueno, yo ya estaba hecho a la paciencia. Dos años depsués, y varios litros de goma, vi coronada mi hazaña.

    Luego de eso, me fui a una fotocopiadora experta en clones, y con cuidado fotocopié todo el material, en hojas nuevas y relucientes, le hice un empaste duro y ahora vendo “Diccinarios de Etimologías” a la salida de la escuela de Filología. Los postizos aún me sirven. No vaya a ser que un profesor me reconozca y piense que he mlagastado mi vida y mis estudios.

  30. Carolina
    30/01/2009 en 9:51 pm. | #30

    Creo que el Asterión contó una versión digna, no quedando tan mal parado. Antes de que el acusado firmara su confesión (cargada de ficción e histrionismo) pensaba ponerme a hacer la tarea sugerida por Víctor. Mi hipótesis me hacía pensar en un pendrive. Menos mal que Asterión inventó una buena historia, aunque al hacerlo se doblegó como James Cagney al final de “Ángeles con caras sucias”.
    Por otro lado, no contábamos con la astucia de Lluís, el librero. Él estaba calladito oyendo todas sus delaciones. Ahora Lluís sabe parte de los trucos empleados por, ustedes, truhanes de librerías. Y todo por, soplones.
    Como aquí nadie se queda sin tarea, me parece que Lluís debería escribir sobre “Mortadelo y Filemón”, historietas que he leído muy poco. ¿Te animas, querido librero infiltrado?
    En cuanto al parentesco entre Fastamika y Fantomas, desconozco cualquier tipo de información al respecto.
    Y cumpliendo la sugerida orden de Gustavo el cuatrero, el ex novio de Verónica y Betty, voy a ponerme a trabajar. Tal vez escriba algo sobre James Cagney.

    P.D. Víctor, deberías poner nuevamente a Lucifera. En cuanto a Luis, que se tape los ojos.

  31. 31/01/2009 en 9:07 am. | #31

    Perdón, quise decir: si os place, paren la mojiganga y vuelvan al curro. Pero afortunadamente se hizo poco caso de la consigna (salvo Carolina, que simuló muy bien) y Asterión nos regaló su estupenda confesión, su increíble historia de la cándida Corominas y sus páginas arrancadas, propia de un Fantomas amante de las manualidades. Una vez escuché que ciertos profesionales de la edición padecen de esta recurrente fantasía, pero esto es otro asunto. Lo que sí debemos agradecer es que nos evitó el desagradable episodio de la ingesta masiva de dichas páginas, cosa que suelen hacer los arrancadores de páginas. Corominas no valdrá una misa pero sí una amputación, o varias. Asterión nos quiso decir, con su alegoría monstruosa, cómo un diccionario es lo más parecido a una muñeca de Hans Bellmer. Se trata de una estrategia de sustracción particularmente kilométrica (quizás habría que comprimirla para no gastar seis años y medio en eso), pero gracias a ella las deliberaciones del tribunal disciplinario se pueden postergar o dejar en suspenso (si están todos de acuerdo, claro) Por último debo decir que si todo ese esfuerzo condujo a la distracción de los derechos de autor a cambio de un Corominas de libre acceso (o barato, quiero creer) entre los estudiantes de Costa Rica, entonces estamos en presencia de un caso más de solidaridad con raíz venal. La única forma de ser solidario en tiempos de crisis.

    Y bueno, y ahora vuelvo a mi guión, siempre que me dejen.
    Ah, y muchas gracias al anfitrión.

  32. Carolina
    31/01/2009 en 10:50 am. | #32

    Gustavo the cuatrero, guants tu kip de guachafita goin.

  33. 31/01/2009 en 1:35 pm. | #33

    No, cero guachafa, Carolina cizañera. El Asterión se lució y no hay con qué darle.

    Ahora sí, arrivederci. O como dijo Víctor, hasta el próximo episodio.

  34. 31/01/2009 en 1:48 pm. | #34

    ¿A Camilo se le acabó el hilo?

    Víctor, pásame el link de la Lucifera que por andar de trabajadora y responsable me perdí este alboroto. Por cierto, pasaré parte del verano en Costa Rica. Ya me encargaré de ahondar en la veracidad del cuento del tico. Gustavo S., ¿a cuánto le salen los Diccionarios, precio de familia?

  35. 31/01/2009 en 1:55 pm. | #35

    Natasha: como Víctor en tu blog dijo que yo no era galante, me ofrezco ahora, como todo un caballero, a mostrarte algo de Costa Rica (ya veo donde todos me caen encima de nuevo), con la condición de que comprés el “Diccionario…”, a solo 10 dólares…

  36. Víctor Azuaje
    31/01/2009 en 2:54 pm. | #36

    A todos: aunque la historia de Gustavo el Asterión por algunos sea puesta en tela de duda —o en otro tipo de tela—, creo que llegó la hora de ser magnánimos y cerrar el asunto generosamente (esto último quiere decir: Gustavo, tú generosamente nos enviarás copias a nosotros admiradores de tu hazaña).

    Gustavo Asterión: qué sensibles andamos todos. Escribí: “se le olvidó ser galante”, no dije que no eras galante. Ahora te sale enviarme la copia autografiada por Corominas y tú. Los demás queremos saber qué le vas a enseñar a Natasha en Costa Rica.

    Gustavo el cuatrero: acordin tu carolain iú juan tu kip de sin goin. Sou bi it. Y por nada, perdón: iur juelcom.

    Natasha: después de lo que le pasó a Luis, que quedó bizco por 6 horas y con un tic, Carolina es la que autoriza el pase del link de Lucifera. Una vez confirme la susodicha te lo envío. (Es que Luis se está haciendo pasar por otros para conseguirlo de nuevo.)

    A todos los visitantes que me envían correos indiscretos pidiendo información sobre Aristóteles, Cicerón, Wittgenstein, Derrida, Heidegger y Lucifera:

    Todo lo que Uds. leen aquí se me lo enseñaron Luis, Carolina, Gustavo el cuatrero, Gustavo el Asterión y Natasha. Gracias a ellos, quienes me orientaron y casi escribieron mi tesis y ahora me dictan los posts, Uds. se enteran de mis pocas ideas. Les dejo aquí sus direcciones para expresar mi deuda y para que puedan consultar con ellos sobre sus especialidades:

    Luis me enseñó y dicta todo sobre Derrida, Deleuze, Ricoeur, Wittgenstein, Aristóteles y los demás sobre Retórica. Dirección: http://contrapaso.blogspot.com

    Carolina siempre me orienta sobre Genette, narratología, análisis del discurso y teorías computacionales aplicadas a la literatura. Dirección: http://tejadossingatos.blogspot.com

    Gustavo el cuatrero lo sabe todo sobre Foucault, Zizek, Hegel, Far East, Ramos Sucre y literatura centroamericana, sobre todo la poesía de Costa Rica. Dirección: http://thecuatreros.blogspot.com

    Gustavo el Asterión me pasa toda su sabiduría sobre lingüística, teología y etimologías. Su especialidad es la literatura venezolana, sobre todo narrativa y guiones, y la relación de todo esto con la literatura argentina. Dirección: http://asterion9.blogspot.com

    Natasha me escribe los posts sobre poesía, Heidegger, Merleau Ponty, Husserl, Camus (con quien estuvo casada), Sartre y teorías de números y axiomas (Weierstrass y Godel). Dirección: http://natasha-t.blogspot.com

    Yo sólo iba a las librerías a leer las historietas quincenales, y a las bibliotecas para aprender de ellos, que muy generosamente (Gustavo no se te olvide el Corominas) compartían sus conocimientos por especialidades, como estoy seguro lo harán con Uds. si los visitan o les envían los correos que por confusión me llegan.

  37. 3/02/2009 en 7:59 am. | #37

    ¿Y esa advertencia? ¿Alguna queja?

  38. Víctor Azuaje
    3/02/2009 en 8:42 am. | #38

    No: política de mercadeo.

  39. 3/02/2009 en 11:48 am. | #39

    En Vademécum también leemos Hannah Arendt, Butler, Geertz, Ricoeur, Snoopy, Vanidades y además pasamos trabajos en computadora, traducimos todo tipo de manual de instrucciones (con especialidad en Línea Blanca), cogemos ruedos, ponemos ampolletas y damos descuento de estudiante. Especial de la semana: Traiga un amigo y pague la mitad.

    (Y eso que mi familia es griega, no turca)

  40. 4/02/2009 en 1:11 am. | #40

    Uffa!! Cómo atreverse uno a abrir la boca después de esto…

    Geniales todos y yo aprendiz,

    OA

  1. 23/01/2011 en 10:04 am. | #1

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