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Me gustas cuando callas…

“Me gustas cuando callas porque estás como ausente”.

Sólo un hombre pudo haber escrito tan pasivo agresivo verso.

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  1. N
    22/06/2007 en 12:48 am.

    Y sólo una mujer deja de responder con una cachetada.

  2. Víctor Azuaje
    22/06/2007 en 7:12 am.

    Querida N: percibo cierta pasiva agresividad en tu comentario.

  3. eddy lova
    9/06/2008 en 7:28 pm.

    El era como medio machista

  4. encarna
    1/07/2009 en 1:20 pm.

    Impresionante…no conozco hombres de tu intelectualidad y que sepan expresarla asi….
    Gracias crei que no existian.

  5. Víctor Azuaje
    3/07/2009 en 11:12 pm.

    Eddy:
    La leyenda del machismo de Neruda ha sido propalada por el poeta y novelista venezolano Gustavo Valle, quien con una mezcla de acentos (español, caribeño, argentino, gallego) lee el poema enfatizando frases equívocamente. La versión de Valle debe leerse así:

    Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
    y me oyes desde lejos

    Amigos cercanos aseguran que lo de Gustavo Valle es producto de un despecho y los más cizañeros hablan de la cochina envidia poética. Mi teoría es la de la contaminación de dialectos y entonaciones, pero nunca descarto motivaciones subalternas o más groseras, por algunos indicios sospechosos que va dejando en sus escritos.

    Encarna:
    Lamento defraudarte: ya he confesado que mis notas las dictan muy inteligentes amigos. Gustavo Solórzano es el hombre de la expresión y Luis Moreno aporta su intelectualidad. Sé que visitando sus blogs tu impresión sufrirá un desplazamiento. Gracias, sin embargo, por la visita y tu nota.

  6. Anónimo
    5/07/2009 en 9:19 am.

    Víctor:
    ¿Estás diciendo que Valle es un chismoso? Ahora entiendo bien esas declaraciones del susodicho en las que decía que no había vuelto a escribir poesía porque cada día la respetaba más, o algo así. ¿Será que el Sr. aludido no escribe más poesía porque no puede hacer un poema como el del ausente, entonces se ha dedicado a sabotear al autor?

  7. Víctor Azuaje
    5/07/2009 en 9:59 am.

    Anónimo:
    Tu comentario confirma lo cizañeros que son los amigos de Gustavo Valle. Tengo entendido que ese autor está escribiendo en secreto un poemario, pero sólo en el tiempo libre que le dejan la escritura de sus excelentes novelas, libretos, crónicas en periódicos y la edición de una revista de cuentos. Últimamente cobra cuerpo la hipótesis del despecho y lo del saboteo parece secundario. Esto lo confirma el énfasis en aquellos versos:

    Parece que los ojos se te hubieran volado

    Distante y dolorosa como si hubieras muerto.

    en los que se le nota la animosidad contra la primera o enésima novia, muchacha a la que no le gustaban las técnicas seductoras prestadas de Archie y sus amigos.

  8. 10/11/2009 en 9:19 am.

    Apenas ahora, tras un largo invierno, vengo a percatarme de estas alusiones a mi persona. Y debo decir que yo a Neruda, desde que supe que, cuando vivía en Nápoles, paraba en un hermoso yate predicando la revolución, dejé de tomármelo en serio, aunque disfruté mucho de su casa en Valparaíso, donde lo que más me impresionó fue la vista que da a la bahía, la barra del bar con la inevitable decoración de marinerito, pero todo quedpe faascinado con el baño, diminuto y tapizado completamente con baldosas que él mismo compró en un mercado del pulgas, en uno de sus walkarounds. El resto, es decir, las teoría compirativas del despecho, el saboteo, el chisme y la cizaña, son dramáticamente ciertas.

  9. Anónimo
    10/11/2009 en 10:04 am.

    Vaya, qué tipo tan lento!!!

  10. cuatrocuentos
    10/11/2009 en 10:11 am.

    Lento pero seguro, como dijo Esopo en su fábula famosa.

  11. Julio
    3/01/2010 en 5:18 pm.

    que poco entendeis de poesía como para desgarrar al poeta de sus sentimientos y agredirle tildándole de machista. No habeis entendido nada del poema, nada de nada.

  12. Víctor Azuaje
    3/01/2010 en 6:24 pm.

    Julio:
    Tienes absoluta razón. Yo sospechaba que el poeta y novelista Gustavo Valle era el pasivo agresivo y lo confirmé gracias a un dato del poeta Moreno Villamediana, psiquiatra ocasional, quien me remitió a la página del Servicio Médico de los EU. Allí se especifica que:

    Una persona con este trastorno aparentemente cumple con los deseos de otros e incluso puede mostrar entusiasmo por dichos deseos, sin embargo, ellos:

        • Realizan la acción demasiado tarde para que tenga alguna utilidad
        • La realizan de una manera que no sirva
        • Realizan un sabotaje de la acción para expresar la ira que no pueden manifestar con palabras.

    Apunta Moreno Villamediana que Valle responde tarde, que sus respuestas no sirven porque no nos toma en serio (mea culpa) y que además ha sido siempre un saboteador (se confesó conspirativo en la última nota).
    En cuanto a desgarrar a Neruda de sus sentimientos, se le debe al insensible poeta costarricence Gustavo Solórzano.
    Todos le agradecemos a Moreno Villamediana que los haya desenmascarado. Ese poeta siquiatra sugiere que leamos las otras características del pasivo agresivo, para defendernos en caso de encontrar algún otro:

    Algunos síntomas comunes del trastorno de personalidad pasivo-agresiva abarcan:

        • Actuar en forma malhumorada
        • Quejarse
        • Sentir resentimiento
        • Tener ira u hostilidad sin expresarlas
        • Resistirse a las sugerencias de otras personas

    Mis cordiales saludos.

  13. 7/01/2010 en 9:36 pm.

    Yo también estoy completamente de acuerdo con Julio. Y con el Conde Villamediana, alias El señor de las moscas. Y con Gustavo Solórzano por su política de desgarramientos. E incluso con el administrador de este blog, por sus agudos diagnósticos, pero sobre todo por su brillante talento para la infamia. Aguante Neruda! Qué grande Chile!

  14. Víctor Azuaje
    8/01/2010 en 10:47 am.

    Nótese que en el comentario anterior, el no menos agudo Gustavo Valle exhibe síntomas residuales -el Señor de las moscas, Conde Villamediana, sospecha una ocasional remisión- del pasivo agresivo: primero, realiza la acción de manera pronta, pero inmediatamente pasa a simular estar de acuerdo con todos los demás comentadores. Luego intenta congraciarse con este servidor (no la máquina que almacena los blogs, sino éste que escribe), mencionando cierto “talento para la infamia”, que según el RAE es también “Maldad, vileza en cualquier línea”, que si Uds. leen éstas y las anteriores, verán que lo de maldad es seguramente por “travieso, inquieto, enredador” (las líneas, no yo), todo eso otra vez según el RAE. Al final, disimuladamente le sugiere a Neruda que compre un billete de lotería (“Aguante” es una lotería ilegal en República Dominicana) y alaba a Chile porque todavía le siente que Venezuela, una vez más, haya quedado fuera del Mundial de fútbol. ¿Se advierte cómo se desgarra a un poeta y novelista de sus sentimientos?

  15. 8/01/2010 en 11:56 am.

    “Infania”: dícese de la destreza rítmica para la práctica del son montuno y el boogaloo (RAE, próxima edición, ahora en imprenta)
    “Infaniar”: bailar con soltura (RAE, otra vez)
    Como ven, quise decir una cosa y me salió otra. Me temo que se trata de un nuevo síntoma residual. Aguante Freud!
    Pero ahora volvamos a Neruda…

  16. Anónimo
    20/01/2010 en 9:27 pm.

    Hay que leer en contexto. Para entender a Neruda debe pensarse en el canon de la belleza de su tiempo (donde la mujer mientras más enfermiza se veía, más bella era, de ahí la admiración del silencio). Ahora, para entender este diálogo, sólo hay que fumarse una lumpia o un triquitraqui.

  17. Víctor Azuaje
    22/01/2010 en 8:26 am.

    Anónimo, permíteme estar en desacuerdo —creo—: el canon anoréxico no ha ampliado mucho sus reglas. Por otro lado, sospecho que los énfasis de Gustavo Valle apuntan a la mujer de locuacidad morbosa, y de ahí su admiración o mejor el anhelo por su silencio, aunque eso de desearle a la mujer que se le vuelen los ojos me parece no menos morboso que la locuacidad susodicha —¿motivó la locuacidad nuestra tu referencia al triquitraqui? Intenté fumar la lumpia, pero más pudo el hambre…
    Un saludo.

  18. 22/01/2010 en 6:10 pm.

    Estoy seguro de que Neruda se refería a una mujer bulímica, no a una anoréxica: según el New Journal of Medicine, el silencio está vinculado al estadio conocido como “pródromo”, inmediatamente anterior a la emesis propiamente dicha. En caso de vivir en carne propia o muy cercana algo semejante a lo relatado en el dichoso (o malhadado) poema, es mejor galantemente conducir a la dama hasta el “lavabo” y hacerla inclinarse sobre el sanitario o poceta; se debe dejar el goce de la “ausencia” para más tarde. Lo más importante, sin embargo, es no ofrecerle a la víctima ni fuegos artificiales ni comida china; eso está contraindicado.

    En cuanto a Gustavo Valle, mejor dejarlo bailando con soltura, de lo contrario nos sale con alguna otra infania.

  19. 23/01/2010 en 10:43 am.

    Yo estoy completamente de acuerdo con Anónimo: la mujer enferma suele ser la más bella. Por ejemplo: Raquel Welch sufrió de mononucleosis en su adolescencia y dicen que esta grave enfermedad le trajo más pulpa a sus caderas y pechos. Sofía Loren, que tuvo serios trastornos digestivos por una dieta napolitana a base de fideos a la putanesca, consiguió romper el record de masturbaciones europeas. Y esto son sólo dos ejemplos que tomo de mujeres a las que Neruda conoció y sin duda deseó. Además, ambas damas (según el testimonio de Porfirio Rubirosa), eran sumamente tímidas y silenciosas en la intimidad. Por otra parte, la sugerencia del conde (o más bien marqués) Villamediana de “galantemente conducir a la dama hasta el “lavabo” y hacerla inclinarse sobre el sanitario o poceta”, me parece una vil estrategia para aprovecharse de damas dipsómanas. Y para concluir, aquello de la lumpia y el triquitraqui es otro gran acierto metafórico de Anónimo, pues sin duda está apuntando hacia la mujer de origen chino, o asiática, tradicionalmente sumisa, calladita y casi ausente. Ah, y al Dr. Azuaje le aconsejo precaución frente su meteórica dieta a base de cereales con fresas y lumpias del norte. Con menos que eso los chinos fabrican y exportan triquitraquis.

  20. Víctor Azuaje
    24/01/2010 en 5:07 pm.

    No seré yo quien refute los argumentos sanitarios del Dr. Moreno Villamediana, insigne por sus clases de psicocrítica y terapeuta exitoso (ahí está la recuperación del Dr. Gustavo Valle, hombre ahora de respuestas casi inmediatas). Anorexia o bulimia, todos concordamos en que la chica de Neruda es enfermiza, ¿acaso no dijo él que se parecía “a la palabra melancolía”? Concedo también que a la Welch o a la Loren cualquiera las conduciría al lavabo, a la poceta o a un pozo séptico. No seamos atrabiliarios: que haya entonces paz entre los de alma o bilis negra. ¡Feliz Día de los Enamorados!

  21. Anónimo
    4/02/2010 en 11:32 am.

    No defiendo a Neruda, vamos a empezar por ahí, pues sería eso como defender a un muchacho que estrena sus vellos púbicos y se regodea en la ducha. Muy a pesar de la lectura contextualizada que antes apunté, en referencia al canon, admito que el poema proyecta la sexualidad femenina que opera desde un factor subversivo, reflejo además de las represiones impuestas por los discursos patriarcales de la época. En la tensión erótica se entiende una “Venus” pálida, lánguida y de sexualidad subvertida. Neruda era muy joven cuando escribió estos versos. Me imagino que sus poemas y sus partículas no se asemejan a las obras maestras que escribieron ustedes cuando tenían veinte años. Espero que tengan a buen resguardo las últimas páginas de sus cuadernos, donde supongo hay frases tan lúcidas como: “Te quiero que jode”. Para eso recomiendo aspirar cigarrillos de chocolate.

  22. 4/02/2010 en 3:18 pm.

    Nuestro amigo Anónimo se atreve a decir algo sabido desde hace años y callado por decoro: el susodicho poema lo escribió Neruda inmediatamente después de tratar de regodearse en la ducha. Los versos no son más que un disfrazado relato de su impotencia. “Me gusta cuando callas porque estás como ausente”: he allí la formulación sentimental de la blandura o laxitud genital. Los doctores Azuaje y Valle saben mucho de esto porque han leído a Freud y están al tanto de cómo funcionan los mecanismos de negación (Verneinung).

    Por otro lado, sé que Víctor Azuaje escribió “Te quiero que jode” mucho antes de los veinte años. Ya a los cuatro, según he constatado en sus cuadernos de infancia, había inventado un código que le servía para las declaraciones amorosas; en la página 33 de su libreta G216 (escrito entre los tres años y once meses y los cuatro años y una semana) se lee claramente “TQQJ”—con caligrafía aún temblorosa, eso sí. Gustavo Valle (lo sabe todo el que lee la prensa) fue igualmente precoz: completó su novela Bajo tierra a los siete años, pero por pura modestia la dejó engavetada por más de tres décadas. Que Neruda haya sido un tipo de los más común y que típicamente haya dedicado su adolescencia a la masturbación (o a su intento) no debe excusar su ansiedad por enfermar a mujeres tan reputadas como Raquel Welch y Sofía Loren.

  23. Víctor Azuaje
    10/02/2010 en 12:08 pm.

    Anónimo y Dr. Moreno Villamediana:

    Ignoro las razones de su antipatía, la de ambos, contra el regodearse. Quizá el espacio de la ducha no sea el más propicio y reconozco que la tina era un lujo en nuestra infancia—, pero en cualquier caso —y lugar y oportunidad— el regodeo es al amante lo que al artista los bocetos o el entrenamiento a los atletas: una manera de explorar o enriquecer habilidades, como bien sabían los antiguos toqueteadores del Oriente, y bien ignoran los tardíos asiduos lectores de Archie y sus amigos. Por ello me inclino a concordar con el Dr. Marqués Conde Duque de Villamediana: el verdadero objeto es la laxitud aquella (“distante y dolorosa como si hubieras muerto”), que el poeta no aprovechaba como ejercicio dilatorio para sesiones maratónicas (¡oh, admirados antiguos chinos e hindúes!).

    Anónimo delata su edad con la referencia a los cigarrillos de chocolate: por ellos en mi niñez recibí un sopapo (¡atiende, Dr. Villamediana!), ya que en la noche no se distinguía su lazo amarillo brillante de los otros de nicotina y filtro inútil. Por otro lado, sospecho Anónimo que el poema refleja no el discurso patriarcal de la época, sino el de todas las épocas: lo de

    Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
    Distante y dolorosa como si hubieras muerto.

    se lo dijo esencialmente Eneas a Dido, y ésta última se lo tomó en serio y se lanzó del acantilado perorando todavía sobre los hombres que abandonan; Ulises se lo insinuó a Penélope, pero aquél decidió irse a Troya, y esa también era la verdadera razón de Agamenón y de los otros (exceptuando a Aquiles y quizá Menelao) para lo mismo, y la de Héctor que la disimulaba llorándole a la esposa, y la de Socrátes para meterse a filósofo; y fue la que Diego Rivera no le dijo a Quiela, quien escribió unas cartas por no entender el mensaje que mejor expresó el Dr. Moreno Villamediana cuando escribió a su dispéptico primer amor logorraico: “¡Qué ladilla!”

    Finalmente, Moreno lee mal mi caligrafía temblorosa: yo escribí “I♥NY”, con corazoncito también mal dibujado; y agrego en defensa del Dr. Gustavo Valle que éste escribió a tierna edad: “Mi Buenos Aires querido”, sin temblores pero con retrasos y largos intervalos.

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