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El Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores inauguró en San José de Costa Rica la biblioteca pública “Mario Briceño Iragorry”
La siguiente noticia aparece en Aporrea. Los lectores pueden acompañarla con la reflexión de Miguel Ángel Campos en su nota Las tres muertes de M. Briceño Iragorry. Resalto en negritas las secciones que considero relevantes. Añado una fotografía del canciller Arias Cardenas y del embajador Nelson Pineda junto al retrato de Briceño Iragorry, tomada del website Prensa Libre. ¿El motivo de mi inusual referencia a este acto?: la decisión de un señor de apellido Cabezas, gobernador de Trujillo, quien según sus partidarios «tuvo la valentía de cambiar el epónimo a la Biblioteca Pública “Mario Briceño Iragorry” para llamarse Biblioteca Socialista “Doctor y General Antonio Nicolás Briceño”». Más información puede encontrarse en Letralia.
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Gobierno venezolano inaugura biblioteca “Mario Briceño-Iragorry” en Costa Rica
Por: Prensa Embajada de Venezuela en Costa Rica
Fecha de publicación: 10/07/09 |
San José.- El Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores, a través de su Embajada en Costa Rica, inauguró en San José de Costa Rica la biblioteca pública “Mario Briceño Iragorry”.
Credito: Prensa Embajada de Venezuela en Costa RicaLa actividad contó con la presencia del vicecanciller venezolano para América Latina y el Caribe, Francisco Arias Cárdenas; del embajador de la República Bolivariana de Venezuela en este país, Nelson Pineda Prada y del integrante de la Comisión Presidencial para la celebración del Bicentenario de la Independencia de Venezuela, Arístides Medina Rubio.
También asistieron embajadores y diplomáticos de diversos países americanos, europeos y asiáticos, acreditados en Costa Rica, así como intelectuales, profesores universitarios, estudiantes, trabajadores, residentes venezolanos y un nutrido público costarricense.
Cabe destacar que esta iniciativa contó con el pleno respaldo organizativo de la estatal venezolana CVG- Aluminios Nacionales Sociedad Anónima (Alunasa), cuyo presidente es Ramón Rosales Linares.
Después del despeje de cinta inaugural, por parte del vicecanciller Arias Cárdenas y del embajador Pineda Prada, estos funcionarios procedieron a develar la placa conmemorativa del acto y un retrato del pensador y escritor venezolano Briceño-Irragory.
El vicecanciller Francisco Arias, el embajador Nelson Pineda y Arístides Medina, integrante de la Comisión para la celebración del Bicentenario de la Independencia de Venezuela, junto al retrato de Briceño Iragorry.Crédito: La Prensa LibreUn homenaje a América
En sus palabras de bienvenida, el embajador Nelson Pineda expresó “En este esfuerzo de hacer una diplomacia de cara al pueblo costarricense, hemos querido inaugurar la Biblioteca Mario Briceño-Iragorry, colocando al servicio del pueblo estos 4 mil 800 libros que tenemos, por ahora, en los que se recoge buena parte de la historia de Venezuela, de América y del pensamiento universal”.
“Para algunos es muy hermoso que los libros adornen salas de sus residencias; nosotros pensamos de manera distinta: el libro se embellece cada vez que un lector lo ‘manosea’; nada hace más hermoso y vivo a un libro que cuando un lector posa su mirada sobre sus páginas y bebe de ese manantial las ideas para la reflexión y para la formación de cada uno de nosotros”, afirmó.
El representante venezolano expuso que la decisión de bautizar la biblioteca con el nombre de Mario Briceño-Iragorry se fundamenta en que éste fue uno de los hombres más preclaros en el pensamiento y las letras del siglo XX venezolano, “un nacionalista amante profundo de su patria y quien logró trascender en el pensamiento americano, irradiándolo hacia Europa y otros ámbitos del orbe”.
“Briceño-Iragorry fue embajador de Venezuela, con rango de Ministro Plenipotenciario, para los países centroamericanos, entre los años 1936 y 1941, en San José de Costa Rica, donde hizo una gran obra. Además estuvo exiliado en San José durante el período de la dictadura perezjimenista. Por eso nos sentimos sumamente orgullosos de que esta biblioteca lleve su nombre, porque aspiramos a dignificar con ello el pensamiento, la cultura y las letras venezolanas y latinoamericanas”, dijo Pineda Prada.
Unión de Pueblos
El vicecanciller Francisco Arias Cárdenas destacó que “vivimos un momento del despertar de nuestros pueblos, de la apertura de conciencias y de la búsqueda de transformaciones que parece que está irradiándose por todas partes, y en la génesis de estos cambios que se están dando en Venezuela y en América Latina están estos pensadores como Mario Briceño Iragorry”.
“Quiero agradecer la solidaridad del pueblo de Costa Rica con el pueblo de Venezuela y felicitar esta iniciativa de nuestro embajador Nelson Pineda y los funcionarios en nuestra embajada en Costa Rica, porque la intención del embajador Nelson Pineda, de poner estas valiosas obras a disposición de quienes habitan este país, va a permitir que todos conozcamos nuestros propios pensadores”, manifestó el viceministro Arias Cárdenas.
“Como decía el presidente Evo Morales, a quienes reclaman la presencia de venezolanos en América Latina, que si excavamos un poco nuestra tierra americana, encontraremos huesos, sangre y calaveras de los venezolanos que han acompañado a sus hermanos latinoamericanos hace siglos”, ilustró.
“Esta integración es una integración de vida, y no es sólo hacia América del Sur, sino es con Centroamérica, es con el Caribe, y eso algunos no nos lo perdonan, que prefiramos condenar el sometimiento y hacer más bien una relación de igual a igual entre nuestros pueblos”, concluyó el vicecanciller.
La Memoria de los Pueblos
En su intervención, el historiador venezolano Arístides Medina Rubio, señaló “Abrir una biblioteca es un acto de amor, como es un acto de amor el hecho de que hayan estado presentes en esta inauguración embajadores, diplomáticos, profesionales, estudiantes, amas de casa y amigos y amigas que hacen vida en Costa Rica”.
Medina Rubio añadió que las bibliotecas contienen el saber universal. “La más antigua era precisamente la biblioteca de Bagdad, en Irak, la cual fue destruida, al igual que el archivo histórico de es ciudad, en la guerra imperialista contra ese país milenario”.
“Y a pesar de estar al lado de esa biblioteca destruida, el edificio de la Corporación de Petróleos de Irak no fue tocado por las bombas”, observó el historiador, cuestionando los valores capitalistas que desprecian la cultura y rinden culto al dinero.
“Esa biblioteca la destruyeron porqué allí estaba la memoria de ese pueblo; esa memoria que le quieren robar. Porque en las bibliotecas papita la identidad, la memoria de los pueblos”, indicó.
“Por esto hemos querido acompañar a Nelson (Pineda Prada) en esta iniciativa que apoyaremos desde la Distribuidora Nacional del Libro, desde el Ministerio del Poder Popular para la Cultura, desde el Centro Nacional de Historia y desde las distintas instancias que aman la cultura, la memoria y la dignidad de los pueblos”, sentenció.
Hannah Arendt y el problema del mal…
Cuando pienso en el problema del mal no pienso en Kant, el filósofo a quien llamaban “El Gran Chino de Königsberg” —aunque no sé por qué, porque yo he buscado en el mapa de China a la bendita ciudad y no la he hallado, y he mirado el retrato de Kant y nunca he visto nada rasgado o amarillo en él, pero sí he visto sus libros y reconozco que parecen escritos y premeditados en chino. El problema del mal tampoco me hace pensar en San Agustín, quien hizo la mejor presentación o introducción de la ya para entonces antigua idea de que el mal es la ausencia del bien, un desvío de la meta, cuando no la renuncia o desinterés por alcanzarla, que es como decir que somos malos cuando apuntamos y erramos el blanco o cuando quedamos en blanco tratando de darle o alcanzarlo.
Cuando pienso en el problema del mal pienso, más bien, en Hannah Arendt, una muchacha que en los años veintitantos del siglo XX vivía en Alemania y asistía a las clases de un tal profesor Heidegger, con el que además de interesantes y profundas clases y difíciles exámenes Hannah tenía un romance aún más difícil y profundo, por oculto y por apasionado, como sólo pueden serlo los amoríos con un filósofo que predica la “aleteia” o presentación con retraímiento. Para que sea claro lo oculto y lo profundo, recordemos que en esos mismos años Heidegger escribía, en los ratos que le dejaban sus clases y sus encuentros amorosos en los bosques universitarios cercanos o en el cuarto aún más universitario y cercano de Hannah, un libro en el cual proponía algunas ideas que luego lo hicieron simpatizante del nazismo y viceversa. En el mismo libro también examinaba —Heidegger, no otro nazi— las categorías existenciales, la angustia y la muerte por ejemplo, y acaso más por previsión que por pudor no incluyó ni mencionó para nada la fidelidad o el amor, no porque esas no sean categorías existenciales universales, sino porque aunque siendo muy humano y universal era muy académicamente riesgoso lo que el profesor casado y aprovechador del “efecto tarima” hacía con su joven estudiante judía. (Mucho menos categóricamente existencial fue lo que Heidegger —y también el nazismo y los nazis— le hizo o dejó de hacer a su protector y mentor judío Edmund Husserl, a quien el Herr profesor no le fue tampoco como a su esposa fiel, y quien tuvo que escapar de Alemania antes de que los nazis —pero no Heidegger, ¡por Dios!— lo encerraran en una cámara gaseosa y poco refrescante.) Por su parte, Hannah le recriminaba a Heidegger —claramente en los bosques o en el cuarto, y oscuramente en clase— la ausencia del amor en su magna obra, pero el Herr profesor descartaba esos argumentos sospechando segundas motivaciones femeninas en toda esa cháchara sobre la inclusión del amor en la existencia y en el ser y etcétera etcétera. (Agrego que nadie debe sentir pena sino indignación contra Frau Heidegger, no por amargada y nacionalsocialista, sino por consentidora: casi treinta años después, la envejecida Hannah visitó al más envejecido Heidegger, y la Frau los dejaba solos y les preparaba café, mientras los filósofos retomaban la discusión sobre las categorías existenciales… perdonen… —mi madre me ha interrumpido con un clásico sinónimo para consentidora y con otros indignados para vago y con un enérgico y casi nazi discurso sobre la importancia del pote de basura en la inminente Mañana de la Recolección.)
El problema de las cartas según Adorno, Lacan y Derrida
Escribe Adorno en su Dialéctica negativa:
En cuanto le es posible, el autor pone sus cartas sobre la mesa; lo que de ningún modo es lo que mismo que jugar a las cartas.
… ni tampoco a cartero gallináceo, aunque en la mesa los optimistas asuman lacanianamente que las cartas siempre llegan a sus destinatarios, y los pesimistas teman a la entremetida mala suerte derridiana que impide la llegada de las que les harían ganar el juego, a diferencia del adorniano o adornista, que ni juega ni es optimista ni pesimista a pesar de la desinencia y que a causa de ella no espera cartas buenas o malas, y quien tal vez porque después de todo sea algo gallina no las reparte sino que las pone, en cuanto le es posible —como quizá hago yo aquí.
Un silogismo espaciado de Cabrera Infante
(…Bustrófactótum … como él era un tipo largo y flaco y con muy mala cara y esta malacara picada por el acné juvenil o por la viruela adulta o por el tiempo y el salitre o por los buitres que se adelantaban, o por todas esas cosas juntas, se paró, se puso de pie, se dobló, se triplicó, se telescopió hacia arriba agigantándose en cada movimiento hasta llegar al cielo raso, puntal o techo.)
Y el dueño se achicó, si es que podía hacerlo todavía y
fue el hombre increíblemente encogido, pulgarcito
o meñique, el genio de la botella al revés y
se fue haciendo más y más y más chico,
pequeño, pequeñito, chirriquitico
hasta que se desapareció por
un agujero de ratones al
fondo-fondo-fondo,
un hoyo que
empezaba
con
o
*Notas relacionadas: Textos chinos y, dentro de poco, rusos.
Para una posible poética del cuestionamiento – Luis Moreno Villamediana
Del libro Eme sin tilde de Luis Moreno Villamediana, el diario “El Nacional” de Venezuela publicó ayer, entre otros poemas, éste que hoy les dejo. Ya que Moreno Villamediana da importancia a los detalles espaciales del poema, he procurado seguirlos minuciosamente para beneficio de sus lectores.
Para una posible poética del cuestionamiento
¿cómo deben hacerse las grandes preguntas,
la voz de quién pregunta (cuando sí se pregunta)
(¿con seriedad?) si debe el pecho alzarse
y elevarse las manos, con las palmas abiertas,
para cómo interrogarse sobre las grandes cosas
(el amor y la muerte,
las tardes lluviosas y el amor,
y sucesivamente)?;
• ¿con cuánta humildad debe estarse perplejo?;
¿qué cara debe poner quien sufre
de los Insignes Pálpitos, del Corazón Batiente
Como Luna
(En Un Pozo),
de Los Nervios El Cuerpo Que Delata
Los Ojos Que No Pueden Mirar Lo Que Aman?;
¿cómo debe uno dirigirse al mundo
cuando se está cautivo de tantas
sílabas solemnes, de tantas
tardes lluviosas, de tanta muerte
guardada en el futuro?;
¿con alaridos, tapados con un trapo?;
¿con humildad con Señas con mayúsculas?
Ni un día sin una línea
Es una de las versiones del “Nulla dies sine linea”, a su vez versión en el Adagia de Polidoro Virgilio de la recogida por Plinio el Viejo:
numquam tam occupatum diem agendi, ut non lineam ducendo exerceret artem.
También se traduce: “Ningún día sin una línea”. Para algunos pintores y escritores es una pauta de trabajo —famosamente, Emily Dickinson escribió 366 poemas en 1862, año no bisiesto.
Todo esto lo invoco para apuntar que celulares, blogs, Facebook y Twitter han llevado ese adagio artístico hasta la exasperación, lo insustancial y lo irrelevante.
Primacía de la lectura sobre la escritura
Cervantes anotó que leía incluso los papeles rotos que encontraba en la calle, no que escribía en ellos.
Deleuze sobre filosofía, Borges y libros imaginarios
Habría que llegar a redactar un libro real sobre la filosofía pasada como si fuese un libro imaginario y fingido. Es bien sabido que Borges descuella en el comentario de libros imaginarios. Pero va más allá cuando considera un libro real, por ejemplo Don Quijote, como si fuera un libro imaginario, reproducido por un autor imaginario, Pierre Ménard, a quien a su vez considera real. Entonces la repetición más exacta, la más estricta, tiene como correlato el máximo de diferencia («El texto de Cervantes y el de Ménard son verbalmente idénticos, pero el segundo es casi infinitamente más rico…»). Las exposiciones de historia de la filosofía deben representar una suerte de cámara lenta, de cristalización o inmovilización del texto: no sólo del texto al cual se refieren, sino también del texto en el cual se insertan. De este modo, tienen una existencia doble y, como doble ideal, la pura repetición del texto antiguo y del texto actual el uno dentro del otro.
Gilles Deleuze, Diferencia y repetición.



Víctor Azuaje, venezolano.
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